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Conversaciones Efectivas

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  ¿Y si hacemos una pausa antes de iniciar una conversación? ¿Alguna vez te pasó que terminaste una conversación y sentiste que no habías logrado decir lo que realmente querías? ¿O que la otra persona se quedó con un mensaje muy diferente al que intentabas transmitir? Hay conversaciones que nos cuestan. Será por miedo a provocar algo que no queremos, de generar un conflicto, de no ser comprendidos o simplemente porque no encontramos las palabras adecuadas. Y muchas veces nos lanzamos a conversar sin detenernos a pensar qué queremos comunicar y qué esperamos lograr. ¿Y si antes de esa conversación hiciéramos una pausa? Una pausa para organizar nuestras ideas y hacernos algunas preguntas: ¿Qué quiero decir? Identificar aquello que realmente necesito expresar. ¿Qué quiero lograr?  Aclarar una situación, expresar una preocupación, hacer un pedido o construir un acuerdo. ¿Qué deseo que la otra persona escuche? Pensar cuál es el mensaje más importante que quisiera transmitir. ¿Cóm...

Una pausa activa

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  🌿  ¿Y si el secreto está en encontrar tu lugar? Siempre me gustó hacer deporte, pero tengo que reconocer que hacer gimnasia nunca fue lo mío. Con el paso de los años, entre el trabajo, el estudio, la familia, la casa y tantas responsabilidades, el tiempo para la actividad física se fue esfumando. Más de una vez me inscribí en un gimnasio con todas las ganas de comenzar… y, al poco tiempo, terminaba abandonando. ¿Te pasó alguna vez? Hoy, con otra mirada, me pregunto: ¿Y si no se trata solamente de tener voluntad, sino de encontrar el contexto adecuado? Hace un tiempo descubrí algo que cambió mi manera de vivir la actividad física: encontré mi lugar y, sobre todo, encontré personas con quienes compartirlo. Una profesional que nos motiva, compañeras con una energía maravillosa y un espacio donde no solo ejercitamos el cuerpo, sino que también compartimos conversaciones, experiencias, risas y pequeños momentos de nuestra vida cotidiana. Y descubrí que esa energía grupal es fund...

Una pausa para mirarnos

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  Vivimos rodeados de personas que son importantes para nosotros: nuestros padres, hijos, pareja, amigos… Compartimos días, conversaciones, rutinas y encuentros. Pero, en medio del ritmo cotidiano, ¿cuánto tiempo dedicamos realmente a mirarlos y estar presentes con ellos? A veces estamos cerca, pero nuestra mente está en otro lugar. Pensando en lo que tenemos que hacer, en lo que pasó durante el día o en lo que vendrá después. ¿Y si hacemos una pausa? Una pausa para mirar a los ojos del otro y preguntarnos qué hay detrás de esa mirada. Quizás encontremos una emoción que no habíamos percibido, una preocupación, una alegría, un temor, una experiencia que necesita ser compartida… o simplemente la necesidad de sentirse acompañado. Conectar no siempre requiere grandes conversaciones. A veces comienza con algo mucho más sencillo: estar presentes . Dejar por un momento todo lo demás, y... Mirar.  Escuchar sin apuro.  Acompasar el sentir del otro.  Darle el espacio para ser ...

¿Hace cuánto no hacés algo simplemente porque te gusta?

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¿Hace cuánto no hacés algo simplemente porque te gusta? Vivimos a mil. Trabajo, compromisos, familia, obligaciones, pendientes… La semana se llena rápidamente y muchas veces lo primero que dejamos para después es aquello que no es urgente, pero nos hace bien . “Cuando tenga tiempo vuelvo a pintar.” “Algún día retomo esas clases.” “Cuando esté menos ocupada…” Y así pueden pasar semanas, meses o incluso años. Pero quizás podríamos preguntarnos: ¿el tiempo para aquello que disfrutamos aparece… o tenemos que elegir hacerlo aparecer? Una pausa para disfrutar Los hobbies pueden ser mucho más que una forma de ocupar nuestro tiempo libre. Pintar, cocinar, bailar, cultivar plantas, leer, hacer música, sacar fotografías, tejer, hacer cerámica, caminar o simplemente crear algo con nuestras manos puede convertirse en nuestro cable a tierra . En mi caso, lo encuentro en la cerámica y en la pintura. Cuando estoy creando, algo cambia. Por un rato logro salir de las preocupaciones, mi atenc...

¿Estoy acá… o solo estoy?

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¿Estoy acá… o solo estoy? Estamos cenando con alguien que queremos. Salimos a caminar. Entrenamos. Tomamos un café. Conversamos. Incluso tenemos unos minutos para estar solos. Y entonces aparece. Una notificación. Un mensaje. Una pantalla que se enciende. Casi automáticamente, nuestra mirada se dirige al teléfono. Quizás sean apenas unos segundos. Pero algo ocurrió: dejamos por un instante el lugar en el que estábamos para estar en otro. Y me pregunto cuántas cosas nos perdemos en esos pequeños momentos. ¿Cuántas veces no escuchamos realmente lo que alguien nos está diciendo? ¿Cuántas expresiones, gestos o silencios no vemos? ¿Cuántas veces compartimos una cena mientras nuestra atención está en otra parte? Pero no sucede solamente cuando estamos con otros. También podemos estar haciendo ejercicio mientras miramos permanentemente el teléfono. Caminando sin observar lo que nos rodea. Descansando mientras seguimos recorriendo una pantalla. Incluso intentando conectarnos con lo ...

¿Cómo me estoy hablando?

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¿Cómo me estoy hablando? ¿Cuáles son mis conversaciones internas?    Mi pausa de hoy… ¿Qué conversación estoy teniendo conmigo que necesito empezar a escuchar de otra manera? ¿Qué necesito decirme para enfrentar mis desafíos?

Lo que yo veo... ¿Es lo único que se puede ver?

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  Lo que yo veo… ¿es lo único que se puede ver? ¿Cuántas veces sentimos que no estamos en la misma sintonía con los demás? Nos fastidia que el otro no nos entienda, que no vea algo que para nosotros parece evidente o que interprete una situación de una manera completamente diferente. Y entonces pensamos: “ ¿Cómo puede no verlo?” “¿Por qué no me entiende?” “Si está clarísimo…” Pero quizás vale la pena hacer una pausa . Porque todos miramos lo que sucede desde algún lugar: desde nuestra historia, nuestras experiencias, nuestros aprendizajes, nuestras emociones y también desde el momento que estamos atravesando. Una misma realidad, distintas miradas Lo que para mí es un 6, desde el lugar del otro puede ser un 9. Esto no significa que todas las miradas sean iguales ni que siempre tengamos que estar de acuerdo. Significa reconocer que mi manera de ver una situación es una perspectiva posible, no necesariamente la única . Tal vez, antes de intentar convencer al otro, podríam...