¿Hace cuánto no hacés algo simplemente porque te gusta?

¿Hace cuánto no hacés algo simplemente porque te gusta?

Vivimos a mil.

Trabajo, compromisos, familia, obligaciones, pendientes… La semana se llena rápidamente y muchas veces lo primero que dejamos para después es aquello que no es urgente, pero nos hace bien.

“Cuando tenga tiempo vuelvo a pintar.”
“Algún día retomo esas clases.”
“Cuando esté menos ocupada…”

Y así pueden pasar semanas, meses o incluso años.

Pero quizás podríamos preguntarnos: ¿el tiempo para aquello que disfrutamos aparece… o tenemos que elegir hacerlo aparecer?

Una pausa para disfrutar

Los hobbies pueden ser mucho más que una forma de ocupar nuestro tiempo libre.

Pintar, cocinar, bailar, cultivar plantas, leer, hacer música, sacar fotografías, tejer, hacer cerámica, caminar o simplemente crear algo con nuestras manos puede convertirse en nuestro cable a tierra.

En mi caso, lo encuentro en la cerámica y en la pintura.

Cuando estoy creando, algo cambia. Por un rato logro salir de las preocupaciones, mi atención está puesta en lo que estoy haciendo y los minutos parecen pasar volando.

No estoy pensando en lo que falta hacer ni en lo que vendrá después.


Estoy ahí.

Y quizás eso sea también una forma de pausa: no detenernos para no hacer nada, sino detener el ritmo cotidiano para conectarnos con algo que disfrutamos.

No necesitamos disponer de una tarde entera. A veces alcanza con empezar a reservar un pequeño espacio semanal y protegerlo de todas esas cosas que siempre parecen más importantes.

Mi pausa

Hoy te propongo preguntarte:

¿Qué te gusta hacer y hace tiempo que venís postergando?

¿Hay algo que disfrutabas y fuiste dejando de lado?

Quizás esta semana puedas regalarte una hora.
No porque tengas tiempo de sobra, sino porque también es importante dedicarle tiempo a aquello que te hace bien.

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